😡 “¡ESTÁ DESTRUYENDO AL NÚMERO 1 DE ESPAÑA!” Vinicius causó revuelo en internet cuando, de repente, lanzó una crítica agresiva contra Xabi Alonso tras la decepcionante racha del Real Madrid. Y menos de 30 minutos después, Xabi Alonso tomó una decisión audaz, suficiente para desatar la polémica y hacer estallar a la opinión pública.

En el mundo de La Liga, donde la apuesta es alta, pocas rivalidades arden con tanta intensidad como la que se está desarrollando en el Santiago Bernabéu del Real Madrid. Vinicius Junior, el electrizante extremo brasileño, ha sido durante mucho tiempo el alma del equipo. Sin embargo, las recientes tensiones con el entrenador Xabi Alonso han escalado hasta convertirse en una crisis total, amenazando con desmantelar el dominio del club.
La tormenta estalló el 24 de noviembre de 2025, tras el frustrante empate 2-2 del Real Madrid contra el Elche. Este resultado marcó su tercer partido consecutivo sin victoria, un marcado contraste con los días de gloria con Carlo Ancelotti. La afición, ya nerviosa, vio cómo Vinicius era relegado una vez más al banquillo, y su frustración se convirtió en un arrebato público.
Las redes sociales estallaron pocas horas después del pitido final. Vinicius, conocido por su personalidad fogosa, publicó una serie de tuits crípticos que dejaron poco espacio a la imaginación. “Algunas decisiones aquí nos están matando el espíritu. Es hora de luchar por lo correcto o de hacerse a un lado”, escribió, sin etiquetar a nadie, pero claramente apuntando a Alonso. La publicación, salpicada de emojis de llamas y corazones rotos, acumuló más de un millón de visitas en minutos.

La reacción en línea fue inmediata y feroz. Los madridistas inundaron las respuestas con apoyo a su estrella, aclamando su salvación. “¡Vini es nuestro rey! Las tácticas de Alonso lo están asfixiando”, tuiteó un aficionado, haciéndose eco de los sentimientos de miles de personas. Etiquetas como #SalvenAVinicius y #AlonsoFuera fueron tendencia mundial, amplificando el caos.
Sin embargo, las críticas fueron implacables. Los expertos acusaron a Vinicius de socavar la unidad del equipo en un momento crítico. “Esto no es liderazgo; es petulancia”, criticó un comentarista deportivo español en directo. La división se profundizó con la proliferación de memes que retrataban a Alonso como un capataz severo que encadenaba al brasileño de espíritu libre.
Tras el frenesí digital se escondían problemas más profundos. Alonso, nombrado en junio de 2025 tras una etapa triunfal en el Bayer Leverkusen, prometía una nueva era de precisión táctica. Su llegada fue recibida con euforia: un regreso a casa para el excentrocampista del Madrid que ganó la Liga de Campeones de 2014 como jugador.
Sin embargo, la adaptación ha sido complicada. El Real Madrid lidera la Liga, pero con una ventaja frágil; su campaña en la Liga de Campeones se vio empañada por una humillante derrota por 4-0 en semifinales ante el PSG en el Mundial de Clubes de julio. La rígida política de rotaciones de Alonso, que priorizaba la disciplina y la versatilidad, chocaba con el estilo de Vinicius, impulsado por el estilo.
La ruptura se remonta a la victoria en el Clásico de octubre sobre el Barcelona. Vinicius, desplazado a la banda derecha por la lesión de Trent Alexander-Arnold, explotó en un cambio en el minuto 72. Salió furioso y gritó: “¡Siempre yo! ¡Me voy del equipo!”. Su disculpa al presidente Florentino Pérez omitió a Alonso, lo que alimentó las especulaciones sobre un daño irreparable.

The Athletic confirmó lo peor: Vinicius informó a Pérez que no renovará su contrato (que vence en 2027) mientras persistan las tensiones. “La conexión está tensa”, revelaron fuentes, señalando el estancamiento de las negociaciones de extensión desde enero. Esta noticia bomba situó el futuro de Vinicius en una saga de fichajes, con gigantes de la Premier League como el Manchester United rondando por él.
No solo en su descontento, Vinicius se une a Jude Bellingham, Rodrygo, Fede Valverde, Endrick y otros, supuestamente descontentos con los métodos de Alonso. Surgieron rumores de un motín en el vestuario, con ejecutivos cuestionando la gestión de personal del entrenador. “Los jugadores clave no confían en él”, filtró una fuente a Mundo Deportivo.
Alonso, siempre sereno, se dirigió a los medios tras el partido contra el Elche con palabras mesuradas. “Vinicius entiende su papel; ya lo hemos hablado antes”, dijo, restando importancia al drama. Fuentes del club insistieron en que la rotación estaba predefinida, descartando las narrativas externas como exageradas. Sin embargo, la presión aumentó, y Pérez lanzó un ultimátum: resultados o repercusiones.
Entonces, menos de 30 minutos después del tuit de Vinicius, Alonso contraatacó con una decisión tan audaz como divisiva. En una reunión de equipo retransmitida en directo por la app del club —una primicia para el Madrid—, anunció la suspensión de Vinicius para el próximo partido de la Champions League contra el Olympiacos. “La disciplina empieza ahora. Ganamos juntos, o no ganamos”, declaró Alonso con voz firme.

La sala quedó en silencio, las cámaras captaron rostros atónitos. Vinicius, presente virtualmente desde Brasil en plena concentración con su selección, asintió brevemente antes de desconectarse. La medida, destinada a calmar el malestar, detonó un polvorín. La afición se dividió: algunos elogiaron la agallas de Alonso, otros la criticaron por intimidar a un jugador valioso.
La reacción del público fue explosiva. Rafael Nadal, el icono del tenis madrileño, intervino: “Vinicius debe respetar la autoridad, pero el club también debe protegerlo”. Los foros rebosaban de encuestas: el 52% apoyaba a Alonso, el 48% se alineaba con Vinicius. Medios internacionales como ESPN lo calificaron como “el momento del Muro de Berlín de Alonso”, evocando su invencibilidad en el Leverkusen. Mientras las consecuencias se hacen sentir, el Madrid se prepara para la victoria obligada del miércoles en Atenas. La decisión de Alonso podría forjar resiliencia o fracturar al equipo irreparablemente. Vinicius, de baja pero altivo, insinuó “luchas más importantes por delante”, manteniendo vivos los rumores de traspaso.
Esta saga trasciende los egos; se trata del alma del Real Madrid. ¿Podrá la visión de Alonso —un fútbol flexible y dinámico— coexistir con la magia de Vinicius? ¿O el orgullo forzará una separación, apagando el brillo del Bernabéu? Por ahora, la mejor selección de España se tambalea, con sus fieles conteniendo la respiración en medio del incendio.