Iker Casillas rompe el silencio: la polémica candidatura de España al Mundial 2038 sacude al fútbol internacional
La FIFA ha sorprendido al mundo del deporte al anunciar oficialmente los tres países finalistas que competirán por la organización de la Copa del Mundo 2038. Entre ellos aparece España, un nombre que pocos esperaban ver en esta fase tan decisiva debido a la reciente polémica interna, las dudas sobre la infraestructura y los debates sobre la gestión deportiva del país. Lo que debía ser una celebración nacional se convirtió rápidamente en una tormenta mediática cuando uno de los iconos más respetados en la historia del fútbol español, Iker Casillas, decidió alzar la voz y oponerse públicamente a esta candidatura.

Según el comunicado oficial de la FIFA, España ha sido incluida entre los finalistas gracias a “condiciones especiales” que destacan el potencial de desarrollo, las propuestas de modernización de estadios y la estructura logística del país. El organismo internacional elogió el proyecto presentado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que incluye la remodelación de varios estadios emblemáticos, así como un ambicioso plan de movilidad sostenible y colaboración intercomunitaria.

Sin embargo, mientras los directivos celebraban este avance histórico, Casillas dejó claro que él no comparte el entusiasmo.
“No estamos preparados. España no está en condiciones de asumir un Mundial ahora mismo, ni deportiva ni estructuralmente,” declaró el exguardameta del Real Madrid y campeón del mundo en 2010 durante una entrevista en un medio nacional. Sus palabras generaron una ola de reacciones inmediatas, convirtiéndose en tendencia en redes sociales y en el titular principal de los diarios deportivos de todo el país.

Casillas explicó que su preocupación no tiene que ver con la ilusión de que España pueda albergar un Mundial, sino con la realidad de que el proyecto, tal como está ahora, se enfrenta a obstáculos enormes. “Tenemos problemas internos en la Federación, un calendario cargado, estadios que aún no cumplen los requisitos de la FIFA y un clima político que no garantiza estabilidad. No podemos tapar todo esto con una candidatura mundialista,” añadió.
Las declaraciones del excapitán de la selección llegan en un momento particularmente delicado para el fútbol español, marcado por controversias recientes que han puesto en entredicho la reputación de la RFEF. Los casos judiciales, las críticas a la gestión interna y los conflictos entre federaciones regionales han dejado una imagen de inestabilidad que contrasta con la época dorada del fútbol español hace poco más de una década.
A pesar de esto, los dirigentes de la RFEF han defendido firmemente la candidatura. En un comunicado oficial respondieron a Casillas con diplomacia:
“Respetamos profundamente las opiniones de Iker, pero España ha demostrado en repetidas ocasiones su capacidad para organizar grandes eventos. Estamos convencidos de que nuestro proyecto cumple con todos los estándares internacionales.”
Además, argumentaron que la candidatura podría actuar como un catalizador para acelerar mejoras estructurales, revitalizar el turismo y reforzar el posicionamiento global del país.
Muchos analistas deportivos coinciden en que España tiene ventajas únicas: un clima ideal, una fuerte cultura futbolística, redes de transporte de alta calidad y varias ciudades capaces de albergar partidos de máxima exigencia. No obstante, también admiten que los comentarios de Casillas ponen el dedo en la llaga sobre problemas que han sido ignorados durante años.
La reacción pública ha sido profundamente dividida. Por un lado, un sector de aficionados apoyó la sinceridad del exguardameta, agradeciendo que una figura tan influyente haya puesto sobre la mesa cuestiones que muchos preferían evitar. En redes sociales se multiplicaron comentarios como: “Casillas dice la verdad que nadie quiere escuchar” o “Primero arreglemos la casa, luego pensemos en un Mundial”.
Por otro lado, algunos critican su postura y lo acusan de “falta de patriotismo deportivo” o de querer entorpecer un proyecto que podría beneficiar al país. Incluso ciertos políticos han intervenido para defender la candidatura, argumentando que la inversión traerá empleos, desarrollo regional y una oportunidad única para proyectar una imagen moderna de España al mundo.
Mientras tanto, los otros dos países finalistas —según filtraciones que circulan en medios internacionales— serían Arabia Saudita y Japón, ambos rivales de grandísima envergadura. Arabia Saudita cuenta con recursos incontables y una estrategia global agresiva para consolidarse como potencia deportiva mundial. Japón, por su parte, es reconocido por su impecable organización, tecnología avanzada y un historial exitoso en grandes eventos deportivos.
En esta competencia tan feroz, las divisiones internas podrían debilitar la posición española ante la FIFA. Varios expertos advierten que, si el país no muestra unidad, transparencia y un proyecto sólido, podría perder terreno rápidamente frente a potencias más cohesionadas.
Por ahora, la FIFA continuará su proceso de selección con visitas técnicas a los tres países durante los próximos años. El anuncio final se espera para 2027, momento en el que se conocerá si España logra imponerse o si, por el contrario, la advertencia de Casillas anticipa un fracaso anunciado.
Lo que está claro es que esta candidatura ha desatado una tormenta política, deportiva y social que promete intensificarse. Y en el centro de la polémica se encuentra Iker Casillas, una voz que, por su historia y prestigio, resulta imposible de ignorar.