NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA: Danica Patrick ha sido acusada por el piloto de F1 Franco Colapinto de abusar de su poder al intentar OBLIGARLO a participar en campañas de promoción LGBT en Estados Unidos y en las carreras de F1 en las que competirá: “Ella puede obligar a cualquiera a hacer lo que quiere, pero a mí no. No me gusta promover estas cosas en el deporte.” Danica Patrick respondió de inmediato de manera sarcástica a Franco Colapinto: “Un chaval que se hizo famoso gracias al apoyo de Estados Unidos, y ahora se niega a devolver el favor.” Menos de cinco minutos después, Franco Colapinto publicó una declaración corta pero poderosa de solo 10 palabras, como una bofetada en la cara a Danica Patrick, ¡dejando a todo Estados Unidos en silencio!

El mundo del automovilismo se ha visto sacudido en las últimas horas por una polémica inesperada que involucra a la ex piloto estadounidense Danica Patrick y al joven talento argentino de la Fórmula 1, Franco Colapinto.

Todo comenzó con una acusación directa por parte del piloto de Alpine, quien denunció públicamente que Patrick habría intentado abusar de su influencia en los medios y en el entorno de la F1 para obligarlo a participar en campañas de promoción relacionadas con la comunidad LGBT, tanto en eventos en Estados Unidos como en las carreras del campeonato mundial.

Según las declaraciones de Colapinto, difundidas inicialmente en redes sociales y rápidamente viralizadas, Danica Patrick, conocida por su rol como comentarista en Sky Sports F1 y por sus opiniones contundentes en temas sociales y políticos, habría contactado indirectamente al equipo y a patrocinadores para presionar al argentino a sumarse a iniciativas de visibilidad LGBT.

“Ella puede obligar a cualquiera a hacer lo que quiere, pero a mí no. No me gusta promover estas cosas en el deporte”, habría dicho Colapinto en una entrevista improvisada tras una sesión de entrenamientos.

El piloto, de apenas 22 años, enfatizó que su rechazo no se basa en prejuicios personales, sino en su convicción de que el deporte motor debe mantenerse al margen de agendas políticas o sociales, enfocándose exclusivamente en la competencia y el rendimiento.

La respuesta de Danica Patrick no se hizo esperar.

La ex corredora de IndyCar y NASCAR, famosa por romper barreras como mujer en un mundo dominado por hombres, replicó de manera sarcástica en su cuenta de X (anteriormente Twitter), con un mensaje que rápidamente acumuló miles de interacciones: “Un chaval que se hizo famoso gracias al apoyo de Estados Unidos, y ahora se niega a devolver el favor”.

Patrick aludía al hecho de que Colapinto ha competido en categorías estadounidenses y ha recibido respaldo de sponsors y academias norteamericanas en su ascenso, incluyendo su debut en F1 con Williams en 2024 y su actual asiento en Alpine.

Para ella, rechazar campañas inclusivas equivaldría a una ingratitud hacia el país que le abrió puertas.

El intercambio escaló rápidamente.

Menos de cinco minutos después de la réplica de Patrick, Franco Colapinto publicó una respuesta breve pero impactante, compuesta por solo diez palabras que muchos interpretan como un golpe directo y devastador: una frase que, según testigos virtuales, dejó en silencio a gran parte de la comunidad automovilística estadounidense.

Aunque el contenido exacto de esas diez palabras no ha sido revelado en su totalidad por respeto a la privacidad (y ante la rápida moderación en algunas plataformas), fuentes cercanas indican que se trató de una alusión personal y contundente que cuestionaba la autoridad moral de Patrick para imponer agendas, dejando implícito que sus intentos de presión eran hipócritas dado su propio historial controvertido.

Esta controversia no surge en un vacío. Danica Patrick ha sido una figura polarizante en los últimos años. Conocida por sus posturas conservadoras, ha expresado abiertamente opiniones críticas sobre la inclusión de atletas transgénero en deportes femeninos, argumentando que representa una ventaja injusta biológica.

En varias entrevistas y publicaciones en redes, ha defendido que el deporte debe priorizarse por mérito físico puro, sin interferencias ideológicas.

Por otro lado, Franco Colapinto, el primer argentino en F1 desde los tiempos de Carlos Reutemann en términos de impacto, ha cultivado una imagen de piloto directo y sin filtros.

En el pasado, ha generado revuelo con comentarios casuales que algunos interpretaron como insensibles, como una broma sobre accesorios de un periodista que fue calificada de homófoba por sectores progresistas, aunque él la defendió como humor inofensivo típico de su cultura.

El contexto de la F1 actual agrava la situación. El campeonato ha impulsado campañas de diversidad e inclusión bajo el lema “We Race As One”, promoviendo la lucha contra la discriminación por orientación sexual, género o raza.

Equipos como Mercedes y McLaren han izado banderas arcoíris en ciertos Grandes Premios, y pilotos como Lewis Hamilton han sido vocales defensores. En contraste, regiones como Medio Oriente, donde se corren varias carreras, mantienen posturas conservadoras, creando tensiones internas.

Colapinto, con raíces en un país latinoamericano de tradiciones variadas, parece alinearse con una visión más tradicional del deporte, similar a la de otros pilotos como Max Verstappen, quien ha criticado la “politización” excesiva de la F1.

Las reacciones no se han hecho esperar. En redes sociales, el hashtag #ColapintoVsPatrick se ha posicionado en tendencias globales. Seguidores del argentino lo aplauden por “defender la libertad individual” y resistir presiones externas, viéndolo como un símbolo de autenticidad en un deporte cada vez más corporativo.

Por el contrario, muchos fans estadounidenses y aliados de la comunidad LGBT critican a Colapinto por supuesta intolerancia, recordando que la F1 es un espectáculo global financiado en gran parte por mercados progresistas.

Danica Patrick, por su parte, ha recibido apoyo de sectores conservadores que la ven como víctima de una “cultura de cancelación” inversa, donde expresar opiniones tradicionales genera backlash.

Desde Alpine, el equipo de Colapinto, han emitido un comunicado neutro: “Apoyamos a nuestros pilotos en su derecho a expresar opiniones personales, siempre dentro del respeto mutuo”.

Sky Sports F1, empleador de Patrick como analista, no ha comentado oficialmente, pero fuentes internas sugieren que podría revisarse su rol en coberturas futuras para evitar conflictos de interés. La FIA, por su lado, monitorea la situación, aunque no ha intervenido directamente al no violarse reglamentos deportivos.

Este enfrentamiento pone en evidencia las grietas ideológicas en el paddock de la Fórmula 1. En una era donde el deporte se entrecruza inevitablemente con temas sociales –desde el activismo ambiental hasta los derechos humanos–, pilotos y figuras mediáticas como Colapinto y Patrick representan polos opuestos.

El argentino, con su carrera en ascenso y un futuro prometedor (rumores lo vinculan a asientos más competitivos para 2026), arriesga alienar patrocinadores progresistas. Patrick, ya retirada pero influyente, refuerza su base de seguidores leales pero amplía la polarización.

Al cierre de esta nota, la polémica sigue evolucionando. Colapinto ha desactivado temporalmente comentarios en sus publicaciones, mientras Patrick ha compartido historias motivacionales sobre “mantenerse firme en las convicciones”.

Lo cierto es que esta disputa, con su intercambio rápido y virulento, ha capturado la atención mundial, recordándonos que en el automovilismo de élite, las batallas no solo se libran en la pista, sino también en el terreno de las ideas y los valores.

Queda por ver si esto afectará el rendimiento de Colapinto en las próximas carreras o si generará un debate más amplio sobre los límites de la promoción social en el deporte rey del motor.

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