¡QUÉ LÁSTIMA! El Atlético de Madrid recibe un golpe durísimo: tres jugadores clave estarán ausentes en los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Real Betis. Es una pérdida muy importante y un golpe anímico tremendo para la afición colchonera. Acompáñanos a repasar los tres nombres que han dejado a todos conmocionados y llenos de pesar…

El Atlético de Madrid se enfrenta a uno de los momentos más delicados de la temporada. Apenas unas horas después de la confirmación oficial por parte del club, la noticia ha caído como un jarro de agua fría en el Metropolitano y en toda la parroquia rojiblanca: tres piezas fundamentales del equipo no podrán estar presentes en la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey contra el Real Betis.

Se trata de Antoine Griezmann, José María Giménez y Rodrigo de Paul, tres nombres que no solo son titulares indiscutibles, sino auténticos líderes dentro y fuera del terreno de juego. La ausencia simultánea de los tres supone un mazazo deportivo y emocional difícil de digerir para un equipo que llegaba a esta ronda con aspiraciones muy serias de pelear por el título copero.

El primero en confirmarse fue el caso de Antoine Griezmann. El francés, que está viviendo una de sus temporadas más completas desde que regresó al club, sufrió una sobrecarga muscular importante en el sóleo de la pierna derecha durante el último entrenamiento antes del partido de Liga frente al Villarreal.
Las pruebas realizadas el lunes por la mañana no dejaron lugar a dudas: la lesión requiere entre tres y cuatro semanas de recuperación.Eso significa que se perderá no solo la ida y la vuelta ante el Betis, sino también varios encuentros de LaLiga en un momento clave de la temporada.
Griezmann no solo aporta goles y asistencias; es el alma creativa del equipo, el jugador que conecta líneas, el que aparece en los momentos decisivos. Su baja deja un vacío enorme en la zona de tres cuartos y obliga a Simeone a replantear el dibujo ofensivo de manera significativa.
El segundo nombre que ha sacudido a la afición es José María Giménez. El central uruguayo, uno de los baluartes defensivos del Atlético durante la última década, se lesionó gravemente en el encuentro del pasado fin de semana. En un salto para disputar un balón aéreo, cayó mal y se produjo una luxación de hombro que requirió reducción inmediata en el hospital. Aunque no necesitará cirugía, el tiempo de baja estimado es de entre 4 y 6 semanas.
Giménez no solo es un líder en la zaga por su jerarquía y su capacidad de anticipación; también es uno de los jugadores que más transmite seguridad al resto de la defensa. Sin él, el Atlético pierde solidez, experiencia y, sobre todo, esa agresividad controlada que tanto caracteriza al equipo de Simeone en eliminatorias.
El tercer y último golpe llegó en forma de sanción. Rodrigo de Paul fue expulsado en el último partido de Liga tras ver dos tarjetas amarillas en apenas siete minutos. La primera por una falta táctica evidente; la segunda, polémica para muchos, por protestar con vehemencia una decisión arbitral. El comité de competición no tuvo piedad: tres partidos de sanción, lo que incluye automáticamente los dos encuentros de Copa ante el Betis.
De Paul es mucho más que un interior con buen pie. Es intensidad, llegada, despliegue físico y, sobre todo, carácter. Su ausencia en una eliminatoria de máxima exigencia supone perder a uno de los jugadores capaces de cambiar el ritmo y la personalidad del partido en cualquier momento.
Con estas tres bajas simultáneas, el Atlético llega a los cuartos de final de Copa en una situación extremadamente complicada. El Real Betis, que atraviesa un gran momento de forma y cuenta con un Manuel Pellegrini que sabe leer muy bien este tipo de partidos, se convierte automáticamente en un rival muy peligroso. Los verdiblancos llegan sin las mismas urgencias clasificatorias en Liga y con la mente puesta exclusivamente en dar la sorpresa en el Metropolitano.
En el seno del vestuario rojiblanco reina la preocupación, pero también la rabia contenida. Varios jugadores veteranos han transmitido en privado que “esto duele mucho más porque es la Copa”, competición que el Atlético lleva años sin conquistar y que representa una oportunidad real de levantar un título esta temporada.
Simeone, fiel a su estilo, ya trabaja en el plan alternativo. Nombres como Witsel, Le Normand, Koke, Pablo Barrios, Ángel Correa o incluso Julián Álvarez tendrán que dar un paso al frente. Sin embargo, es evidente que el entrenador argentino deberá hacer malabares para compensar la falta de creatividad, solidez defensiva y carácter que aportaban los tres ausentes.
La afición, por su parte, ha reaccionado con una mezcla de tristeza, indignación y aliento. Las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo al equipo y de críticas hacia el calendario, el arbitraje y la mala fortuna que parece perseguir al Atlético en momentos decisivos. El lema más repetido en las últimas horas ha sido claro: “Ahora, más que nunca, Aúpa Atlético”.
El partido de ida se disputará en el Benito Villamarín dentro de pocos días. Después llegará la vuelta en el Cívitas Metropolitano. Dos noches que, sin Griezmann, sin Giménez y sin De Paul, se presentan como un desafío mayúsculo para un equipo que necesita demostrar que sigue siendo competitivo incluso cuando le faltan sus tres pilares fundamentales.
El golpe es durísimo. El dolor, inmenso. Pero en la historia del Atlético de Madrid las remontadas épicas siempre han nacido de situaciones límite. Quizás, solo quizás, estas tres ausencias tan dolorosas terminen convirtiéndose en el motor que despierte al equipo en el momento más importante del curso.