En una explosiva entrevista con el medio español DAZN publicada el 24 de noviembre de 2025, Marc Márquez finalmente reveló lo desesperada que estaba Honda por traer a su hijo pródigo a casa.
El ocho veces campeón del mundo reveló que los directivos de HRC le ofrecieron lo que calificó como “el presupuesto de un país pequeño” para las temporadas 2025-2026. Fuentes cercanas a las negociaciones afirman que la cifra supera los 45 millones de euros al año más recursos técnicos ilimitados.

Márquez, hablando desde el garaje de Gresini Ducati durante los test de postemporada en Barcelona, se rió al recordar el encuentro. “Pusieron sobre la mesa un número que mareaba a mi manager”, admitió.
Según se informa, el paquete incluía libertad total en el desarrollo de bicicletas, un asiento de fábrica garantizado hasta 2028 e incluso un programa de pruebas privado que habría eclipsado los presupuestos completos de los fabricantes rivales.
El pánico de Honda es comprensible. Desde que Márquez se fue a finales de 2023, el otrora dominante gigante japonés ha conseguido solo dos podios en dos temporadas.
Los pilotos oficiales Joan Mir y Luca Marini ocupan actualmente los puestos 19 y 22 en la clasificación de 2025, con cero puntos detrás de Valencia.
Documentos internos filtrados el mes pasado mostraban que la división MotoGP de Honda quemaba 180 millones de euros al año sin casi nada que mostrar.
Sin embargo, el dinero por sí solo no podía curar las cicatrices. Márquez recordó a los periodistas la pesadilla de 2020-2023: operaciones de cuatro brazos, visión doble, una bicicleta que “parecía andar en un caballo salvaje con las piernas rotas”.
Todavía lleva placas de titanio en el húmero derecho y admitió tranquilamente que Honda nunca aceptó la responsabilidad de llevar a un piloto lesionado más allá de sus límites. “Querían recuperar al viejo Marc, pero olvidaron lo que lo rompió”, dijo.

El punto de inflexión se produjo durante una cena secreta en Andorra el invierno pasado. El nuevo presidente de Honda, Koji Watanabe, llegó personalmente con una presentación titulada “Proyecto Fénix”.
El plan prometía a Márquez poder de veto total sobre el diseño del chasis, el regreso de ingenieros clave de sus años de gloria y un salario que le habría convertido en el piloto mejor pagado de la historia por un margen de 20 millones de euros.
Amigos cercanos dicen que Márquez estuvo genuinamente tentado durante 48 horas. Según los informes, su hermano Álex le instó a considerarlo para la seguridad económica familiar. Pero cuando Honda se negó a incluir una cláusula de rendimiento que permitiera salir si la moto seguía sin ser competitiva, el acuerdo fracasó.
“Ya he desperdiciado cuatro años de mi carrera en promesas”, les dijo Márquez. “Tengo 32 años, no 42. Quiero luchar por victorias, no por sobrevivir”.
La decisión ha sido reivindicada espectacularmente. En su primera temporada con Ducati con Gresini, Márquez ha conseguido siete victorias y se encuentra a sólo 24 puntos del campeón Pecco Bagnaia a falta de una prueba.
Este fin de semana saldrá desde la pole en Valencia y aún podría conseguir el título de 2025. Mientras tanto, el equipo oficial de Honda no ha logrado clasificarse entre los veinte primeros en las últimas tres carreras.

Los expertos de la industria susurran que la oferta de Honda no se refería sólo a Márquez; Fue un intento desesperado de restaurar la credibilidad antes de una posible retirada de MotoGP.
Fuentes de Dorna confirman que el interés de los patrocinadores se ha desplomado y varias empresas japonesas han trasladado discretamente sus presupuestos a la Fórmula 1. Perder a Márquez de nuevo habría sido catastrófico para la imagen de marca en Europa.
El rechazo de Márquez conlleva un simbolismo más profundo. Durante décadas, Honda destinó dinero a los problemas; ahora ni siquiera los fondos ilimitados pueden comprar el éxito cuando se rompe la confianza. “Me ofrecieron todo excepto lo que necesitaba: una motocicleta que funcionara”, se encogió de hombros.
El comentario provocó risas entre los periodistas, pero provocó escalofríos en la hospitalidad de Honda.
De cara al futuro, Márquez confirmó que permanecerá en Ducati en 2026, probablemente pasando al equipo de fábrica Lenovo junto a Bagnaia. Los detalles del contrato siguen siendo secretos, pero las fuentes sugieren que su salario es en realidad más bajo que la propuesta rechazada de Honda.
“Gano lo suficiente para dormir tranquilo”, sonrió. “Ganar me permite dormir aún mejor”.
Honda se negó a hacer comentarios oficiales, pero el director del equipo, Alberto Puig, fue visto saliendo del paddock poco después de leer la entrevista. El personal describe una atmósfera de luto dentro del otrora poderoso box del Repsol Honda.
Algunos ingenieros ya han comenzado a actualizar sus perfiles de LinkedIn.
La saga ilustra perfectamente la nueva realidad de MotoGP: en 2025, ni siquiera la fábrica más rica podrá forzar el destino. Márquez se alejó de una fortuna que podría haber financiado el programa deportivo de toda una nación porque algunas cosas realmente no tienen precio.
Mientras enciende su GP25 para la carrera de velocidad del sábado, una verdad suena más clara que cualquier cifra contractual: la libertad, la salud y una moto ganadora superan el presupuesto de cualquier país.