¡ÚLTIMA HORA! Flick critica al Barcelona pese a la victoria y Lewandowski responde defendiendo al vestuario
El FC Barcelona consiguió una victoria trabajada ante el Slavia Praha, pero el resultado positivo no evitó que Hansi Flick mostrara públicamente su descontento. Tras el encuentro, el técnico alemán analizó el rendimiento del equipo con un tono crítico, señalando una preocupante falta de concentración en varios tramos del partido. Flick insistió en que, aunque el marcador fue favorable, el funcionamiento colectivo estuvo lejos de lo que espera para un club de la exigencia del Barcelona.
Sus palabras sorprendieron tanto a aficionados como a analistas, ya que llegaron justo después de un triunfo que, en teoría, debía reforzar la confianza del grupo.
Durante la rueda de prensa, Flick fue especialmente duro con el comportamiento defensivo de sus jugadores. “Hubo momentos en los que perdieron completamente la conexión y no mantuvieron la disciplina”, declaró el entrenador, dejando claro que no estaba satisfecho con la solidez del equipo. Según el técnico, el Slavia Praha encontró demasiados espacios y generó situaciones de peligro que pudieron haber cambiado el rumbo del partido. Para Flick, este tipo de desconexiones son inaceptables si el Barcelona quiere competir al máximo nivel en Europa y mantener una identidad clara en el juego.
El análisis del entrenador se centró en la falta de comunicación entre líneas y en errores individuales que, según él, se repiten con demasiada frecuencia. Flick subrayó que el equipo debe aprender a gestionar mejor los momentos del partido, especialmente cuando tiene el control del balón. En su opinión, la concentración no puede depender del resultado parcial, sino de una mentalidad constante durante los noventa minutos. Estas declaraciones fueron interpretadas por algunos como una llamada de atención necesaria, mientras que otros las vieron como un exceso de dureza tras una victoria.

La reacción no tardó en llegar desde el vestuario, y fue Robert Lewandowski quien alzó la voz para defender a sus compañeros. El delantero polaco, uno de los líderes del equipo, respondió con firmeza a las críticas del entrenador, destacando el esfuerzo colectivo y el compromiso mostrado en el campo. Lewandowski señaló que el fútbol moderno es cada vez más exigente y que no siempre es posible mantener la perfección durante todo el partido. Sus palabras reflejaron un intento claro de proteger la unidad del grupo.
Lewandowski insistió en que el equipo está en un proceso de adaptación y crecimiento, y que los errores forman parte del camino. “Somos un grupo que trabaja duro cada día y que quiere mejorar”, habría comentado el delantero en conversaciones posteriores. Para él, lo más importante es que el equipo supo reaccionar y consiguió la victoria, algo que también cuenta en competiciones europeas. Su defensa del vestuario fue vista como un gesto de liderazgo y responsabilidad dentro del grupo.
Este cruce de declaraciones ha generado debate entre los aficionados del Barcelona. Algunos consideran que Flick tiene razón al exigir más concentración y rigor táctico, incluso después de ganar. Otros, en cambio, apoyan la postura de Lewandowski y creen que las críticas públicas pueden afectar negativamente al ánimo del equipo. En redes sociales, las opiniones se dividieron entre quienes valoran la honestidad del entrenador y quienes temen que estas tensiones puedan romper el equilibrio interno del vestuario en un momento clave de la temporada.
El contexto deportivo tampoco ayuda a calmar las aguas, ya que el Barcelona afronta una serie de partidos decisivos en las próximas semanas. La exigencia física y mental será alta, y cualquier conflicto interno podría tener consecuencias en el rendimiento. Flick, conocido por su disciplina y su enfoque meticuloso, busca establecer estándares claros desde el inicio. Sin embargo, deberá gestionar con cuidado la comunicación para mantener motivados a sus jugadores y evitar fricciones innecesarias.
Desde el punto de vista táctico, el partido ante el Slavia Praha dejó señales mixtas. El Barcelona mostró momentos de buen juego ofensivo, pero también evidenció fragilidades defensivas que preocupan al cuerpo técnico. Flick quiere un equipo compacto, capaz de presionar en bloque y de reducir errores en la salida de balón. La crítica pública puede interpretarse como una estrategia para corregir fallos rápidamente y preparar al equipo para retos mayores en el futuro inmediato.

Para Lewandowski y el resto de los líderes del vestuario, el desafío ahora es transformar esta polémica en una fuente de motivación. El delantero polaco sabe que la unión del grupo es fundamental para alcanzar los objetivos trazados. Su intervención busca enviar un mensaje claro: el equipo está unido y dispuesto a aprender de los errores sin perder confianza. La relación entre entrenador y jugadores será clave para canalizar las críticas de manera constructiva.
Los aficionados, mientras tanto, observan con expectación cómo reaccionará el Barcelona en su próximo encuentro. La respuesta del equipo sobre el terreno de juego será la mejor manera de cerrar el debate. Una actuación sólida y convincente podría demostrar que las palabras de Flick y la defensa de Lewandowski han servido para reforzar al grupo. En caso contrario, las dudas crecerán. Lo cierto es que este episodio añade un nuevo capítulo a la temporada azulgrana, marcada por la exigencia, la presión y la búsqueda constante de la excelencia.