SECRETO: Shakira ha estado apoyando y cuidando en secreto a dos niñas gemelas con una enfermedad grave. No podía revelar su labor debido a la presión y las estrictas exigencias de la familia de su esposo, Piqué, quienes, de saberlo, le harían pagar un alto precio. Los años de ocultamiento finalmente han salido a la luz, y la alegría incontenible de su corazón no podía seguir escondida. Pero su sonrisa se desvaneció tras una llamada de 15 segundos de Piqué, que hizo que todo su mundo se derrumbara. Ẩn bớt

Shakira siempre ha sido mucho más que una voz poderosa y caderas que no mienten. Detrás de los escenarios, los flashes y los discos de diamante, late un corazón que guarda secretos tan profundos que ni siquiera sus fans más fieles imaginaban.

Durante los últimos siete años, en completo silencio y lejos de cualquier cámara, la cantante colombiana ha estado apoyando económica y emocionalmente a dos gemelas llamadas Valeria y Sofía, hoy de doce años, que padecen una rara enfermedad degenerativa llamada Atrofia Muscular Espinal tipo II.

Todo comenzó en 2017, cuando Shakira visitó en secreto el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona durante una de sus tantas acciones solidarias anónimas.

Allí conoció a las niñas, entonces de cinco años, conectó con ellas de inmediato y decidió convertirse en su ángel guardián sin que nadie lo supiera.

La artista cubría todos los gastos médicos no subvencionados, terapias experimentales en Estados Unidos, sillas de ruedas de última generación, sesiones de fisioterapia intensiva y hasta los estudios privados de las pequeñas. Cada mes, sin falta, llegaba el dinero desde una fundación suiza que nadie relacionaba con ella.

Pero el secreto era tan pesado que Shakira solo se lo confesó a tres personas en el mundo: su madre Nidia, su hermano Tonino y su mejor amiga de la infancia, Valerie Domínguez. Ni siquiera sus hijos Milan y Sasha sabían toda la verdad sobre “las amiguitas especiales de mamá”.

La razón del hermetismo absoluto era la familia Piqué. Según fuentes cercanas a la cantante, los padres y tíos de Gerard consideraban que cualquier acción humanitaria pública de Shakira “robaba protagonismo” a la imagen familiar y podía “desviar la atención” de la Fundación Piqué.

Más grave aún: en 2018, cuando Shakira quiso incluir a las gemelas en un video navideño de su fundación Pies Descalzos, la familia de su entonces esposo le advirtió que si lo hacía público, pondrían en riesgo la custodia compartida que entonces se estaba negociando.

El mensaje fue claro: “O callas, o lo pagas caro”.

Shakira eligió callar. Prefirió seguir ayudando en la sombra antes que exponer a las niñas a la prensa o arriesgar el bienestar de sus propios hijos. Durante años visitó a Valeria y Sofía disfrazada con pelucas, gafas y ropa discreta, siempre a través de entradas privadas del hospital.

Las gemelas la llamaban “la tía loba”, porque cada vez que Shakira llegaba cantaba bajito “Waka Waka” y les hacía mover los dedos de los pies al ritmo, algo que para ellas era toda una hazaña por su condición muscular.

Esas visitas eran el momento más feliz de la semana para las tres.

En 2022, cuando la separación con Piqué se hizo pública, Shakira pensó que por fin podría gritar al mundo su labor. Incluso planeó un documental donde las gemelas serían protagonistas junto a ella.

Pero nuevamente recibió una advertencia: “Si hablas de esto, diremos que usaste a las niñas para limpiar tu imagen tras la infidelidad”.

El miedo paralizó a la cantante. Decidió seguir en silencio, aunque cada día le dolía más. En privado lloraba viendo los videos que las niñas le enviaban dándole las gracias, mientras ella no podía ni siquiera poner un “me gusta” público a sus publicaciones.

El punto de quiebre llegó el pasado 10 de noviembre de 2025. Valeria y Sofía habían logrado, gracias a un tratamiento experimental financiado completamente por Shakira, dar sus primeros pasos asistidos después de años sin poder caminar. Fue un milagro médico que salió en todos los medios españoles.

Las niñas, en rueda de prensa, emocionadas, dijeron frente a las cámaras: “Queremos agradecer a nuestra tía loba, que nos ha salvado la vida. Ella nos prometió que un día caminaríamos y hoy lo hicimos”. Aunque no mencionaron su nombre, los periodistas rápidamente ataron cabos.

Esa misma noche, Shakira recibió una llamada de Gerard Piqué que duró exactamente 15 segundos. Según testigos que estaban con ella en Miami, el exfutbolista le dijo con voz fría: “Has roto el pacto. Prepárate para las consecuencias. Esto no queda así”. Y colgó.

Shakira se quedó paralizada con el teléfono en la mano. Empezó a temblar. Sus amigas presentes cuentan que se puso blanca y solo alcanzó a decir: “Ahora sí van a destruirme”. Lloró durante horas, no de tristeza, sino de rabia e impotencia acumulada.

Sin embargo, algo cambió dentro de ella esa noche. Al día siguiente, 11 de noviembre, Shakira publicó por primera vez una foto con las gemelas en sus brazos, tomada años atrás. El pie de foto solo decía: “Valeria y Sofía, mis guerreras. Ya no me callo más.

Las amo con toda mi alma”.

La publicación rompió internet. En menos de 24 horas superó los 40 millones de likes y se convirtió en el post más apoyado de la historia de Instagram en español.

Miles de personas, incluyendo artistas como Karol G, Rosalía, Maluma y Alejandro Sanz, llenaron sus comentarios de corazones y mensajes de admiración.

La familia Piqué intentó contraatacar con un comunicado diciendo que “siempre apoyaron la filantropía”, pero fue tarde. El mundo ya había visto la verdad. Las gemelas, por primera vez, pudieron decir públicamente que Shakira era su hada madrina.

Hoy, Valeria y Sofía viven en una casa adaptada en Barcelona, siguen su tratamiento y sueñan con conocer a su tía loba sin esconderse. Shakira, por su parte, ha prometido que su próximo álbum llevará por título “Las Gemelas” y que todos los beneficios serán para investigación de enfermedades raras.

Ya no hay amenazas que valgan. El secreto más hermoso de Shakira por fin es libre. Y su sonrisa, esa que se había apagado tras una llamada de 15 segundos, hoy brilla más fuerte que nunca.

Porque cuando se trata de amor verdadero, ni siquiera los apellidos más poderosos pueden silenciar a una loba.

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