🔥 “¡TENEMOS NUESTRAS RAZONES!” Gresini acaba de tomar una decisión impactante con respecto a Alex Márquez, a pesar de la inmensa presión que el español ejerció sobre la dueña del equipo, Nadia Padovani. ¡Este acontecimiento ha causado inmediatamente un gran revuelo en toda la comunidad de MotoGP!

En el ámbito de alto riesgo de MotoGP, pocos anuncios tienen el peso de la última bomba de Gresini Racing. La propietaria del equipo, Nadia Padovani, se ha mantenido firme ante la intensa presión de Alex Márquez, confirmando un cambio sísmico para la temporada 2026.
La decisión de asignar una Ducati GP26 con especificaciones de fábrica a Márquez, a pesar de las súplicas del piloto de un ascenso inmediato al equipo de fábrica, ha provocado conmociones en el paddock.
Márquez, que acababa de terminar subcampeón en el campeonato de 2025, había presionado mucho para pasar al equipo oficial de Ducati junto a su hermano Marc.
Sin embargo, la determinación de Padovani subraya la visión independiente de Gresini, declarando: “¡Tenemos nuestras propias razones!”. ¿Las consecuencias? Una comunidad dividida y llena de debates sobre la lealtad, la ambición y el futuro de las dinastías automovilísticas españolas.
La historia de fondo se remonta a la casi salida de Márquez de MotoGP en 2023. Luchando con resultados inconsistentes en una Honda, el hermano menor de Márquez se enfrentó a una triste realidad: no había ningún asiento a la vista.
Entra Nadia Padovani, la viuda del legendario fundador del equipo Fausto Gresini, quien hizo una apuesta calculada por el español.

Al firmarlo con Ducati en el último momento, Padovani vio un potencial sin explotar en el campeón de Moto3 de 2014. “Alex estaba al borde del abismo, pero yo creía en él”, reflexionó más tarde.
Esa fe dio sus frutos rápidamente, ya que Márquez se adaptó a las demandas de la Desmosedici, consiguiendo podios y ganando impulso.
En 2025, fue la sorpresa de Ducati, logrando victorias en Jerez y más allá, todo ello mientras conducía una moto GP24 de un año de antigüedad.
El liderazgo de Padovani ha sido nada menos que transformador desde que asumió el control tras el trágico fallecimiento de su marido en 2021. Bajo su dirección, Gresini evolucionó de un equipo satélite de tamaño medio a una potencia de Ducati.
La temporada 2024 marcó un punto culminante, con la llegada de Marc Márquez catalizando tres victorias en Grandes Premios y un tercer puesto en el campeonato. Incluso después de la marcha de Marc al equipo oficial en 2025, Gresini prosperó.
Alex Márquez dio un paso al frente, asegurando su primera victoria e impulsando al equipo a una contención constante en la primera fila.
El novato Fermín Aldeguer añadió estilo con un podio en Le Mans, demostrando el ojo de Padovani para el talento. “Hemos construido este éxito ladrillo a ladrillo”, enfatizó Padovani, acreditando su enfoque práctico en cada decisión, desde las especificaciones de la bicicleta hasta los contratos de los ciclistas.
La presión sobre Padovani se intensificó a medida que avanzaba la temporada 2025. Márquez, animado por la mejor forma de su carrera, abogó abiertamente por un asiento en la fábrica en 2026. Surgieron informes de acaloradas discusiones, y el español citó su lealtad y sus resultados como justificación.
“Le he dado todo a Gresini; es hora de dar el siguiente paso”, habría instado Márquez durante una tensa sesión informativa en Valencia. Los rumores en el paddock sugirieron que incluso exploró opciones con Pramac, el otro aliado satélite de Ducati.

Lo que estaba en juego era personal: unirse a Marc en el equipo Ducati Lenovo de fábrica reuniría a los hermanos, cumpliendo un sueño que su madre, Roser, había defendido durante mucho tiempo.
Sin embargo, la jerarquía de Ducati, encabezada por Gigi Dall’Igna, priorizó la continuidad y miró a Márquez para un ascenso en 2027 como muy pronto.
Padovani, atrapada en el fuego cruzado, enfrentó un dilema: arriesgarse a alienar a su piloto estrella o afirmar la autonomía de Gresini.
El desafío definió la respuesta de Padovani. En un anuncio a mediados de septiembre en Misano, Gresini reveló que Márquez conduciría la moto oficial GP26 en 2026, la misma especificación que Marc y Francesco Bagnaia.
Pero lo más importante es que permanecería con los colores carmesí de Gresini, no con el rojo de fábrica.
“Este es nuestro hito, ganado a través del sudor y la estrategia”, declaró Padovani, con su broma de tres palabras en las redes sociales (“¡Ya era hora!”), llena de reivindicación.
La medida surgió de una reorganización interna de Ducati: el equipo VR46 de Valentino Rossi, inicialmente programado para la cuarta moto de fábrica, declinó debido a preocupaciones de costos y las dudas de Marco Bezzecchi.
Ducati giró hacia Gresini, recompensando los actos heroicos de Alex en 2025 y elevando al equipo de Padovani a un estado casi de fábrica. Las negociaciones contractuales ahora bullen con susurros sobre una designación formal de “segundo equipo”, asegurando el apoyo hasta 2028.

La reacción de Márquez mezcló gratitud con ambición cautelosa. “Es un honor correr esta moto con Gresini; me han hecho sentir valorado en cada paso”, afirmó después del anuncio. En privado, fuentes cercanas al piloto indican una frustración persistente por el desaire de la fábrica.
El jugador de 29 años ha reflejado la trayectoria de Marc (de perdedor a amenaza de título), pero sin la influencia del ocho veces campeón. Después de haber deseado la resiliencia mental de su hermano en entrevistas anteriores, Alex ahora canaliza ese fuego para demostrar que los escépticos están equivocados.
Su compañero de equipo Aldeguer, con una especificación GP25, añade intriga; La velocidad bruta del joven español podría provocar rivalidad interna, empujando a ambos hacia el podio.
Para Padovani, es un golpe maestro: retener a Márquez refuerza la comerciabilidad de Gresini y al mismo tiempo evita los peligros financieros de un salto total de fábrica.
La comunidad de MotoGP estalló en respuesta, fracturándose en líneas familiares. Los medios españoles elogiaron la persistencia de Márquez como un triunfo de mérito, y medios como Marca denunciaron el “favoritismo fraternal” de Ducati.
Los expertos italianos, sin embargo, elogiaron la astucia de Padovani y la apodaron “La Viuda de Hierro” por guiar a Gresini a través del dolor y la gloria.
Las redes sociales amplificaron el drama: los hilos X diseccionaron todos los ángulos, desde los gestos de Márquez en el podio en honor a Padovani en la ceremonia de Valencia hasta las encuestas de los fanáticos sobre sus perspectivas para 2027.
Rivales como Aleix Espargaró de Aprilia expresaron su solidaridad y tuitearon: “Alex merece el mundo; Gresini lo hizo bien”. Incluso Valentino Rossi, siempre diplomático, reconoció la justicia de la decisión y destacó el alivio de VR46 al eludir las cargas de la actualización.
Implicaciones más amplias se extienden por todo el ecosistema de MotoGP. La generosidad de Ducati (ahora se distribuyen cuatro motos de fábrica) intensifica el escrutinio sobre su dominio, y los rivales claman por concesiones.
Para Gresini, el GP26 eleva su garaje al estatus de élite, pero a un costo: mayores demandas de logística y desarrollo ponen a prueba el presupuesto del satélite.
Padovani permanece imperturbable y lo ve como combustible para su narrativa de “venganza silenciosa”. A principios de 2025, cuando Ducati asignó la única GP25 a la VR46, Gresini canalizó el desaire hacia la motivación, superando las expectativas de las motos más antiguas.
“Hacemos más con menos”, bromeó Padovani entonces, un mantra que ahora resuena con más fuerza.
Esta saga también destaca la creciente influencia de las mujeres en el deporte del motor; Padovani se une a figuras como Susie Wolff para desafiar las jerarquías dominadas por los hombres, inspirando a una nueva generación.
De cara a los test de postemporada de Valencia, el debut de Márquez con la GP26 marca un momento crucial. Circuitos como Phillip Island y Mugello pondrán a prueba la ventaja de la moto, pero la adaptabilidad de Márquez, perfeccionada gracias al cuidado de Gresini, lo posiciona con fuerza.
Persisten los rumores sobre un dúo de fábrica Márquez-Márquez en 2027, dependiendo de la defensa del título de Marc y la consistencia de Alex. Por ahora, la apuesta de Padovani reafirma el espíritu de Gresini: la familia primero, pero la ambición sin límites.
A medida que la parrilla evoluciona, una verdad perdura: en MotoGP, la lealtad es moneda de cambio y Padovani acaba de sacar mucho provecho.
El paddock observa, sin aliento, el próximo giro de esta epopeya fraternal.