Vinicius Jr. ha exigido un salario superior al de Kylian Mbappé para renovar su contrato con el Real Madrid, ¡y la respuesta del presidente Florentino Pérez ha sorprendido a todos!

El mundo del fútbol está en vilo con la última bomba procedente del Real Madrid. Vinicius Júnior, el crack brasileño de 25 años, ha puesto sobre la mesa una exigencia clara: quiere un salario que supere los 30 millones de euros netos anuales que percibe Kylian Mbappé. Su contrato actual expira en 2027, pero el jugador no firmará nada menos que un pacto histórico hasta 2030. Esta demanda llega en un momento delicado, tras una temporada irregular marcada por tensiones internas en el vestuario madridista.

 

Florentino Pérez, el eterno presidente del club blanco, ha respondido con una firmeza inesperada que ha dejado boquiabiertos a aficionados y analistas. En una reunión reciente con el agente de Vinicius, el directivo ha dejado claro que no habrá un euro más allá de la oferta actual de 20 millones netos por año, más bonificaciones. “El equilibrio salarial es sagrado”, habría dicho Pérez, recordando cómo el fichaje de Mbappé ya tensionó las finanzas del equipo. Esta postura sorprende porque Pérez siempre ha sido un maestro en atraer galácticos, pero ahora prioriza la estabilidad económica sobre el ego de sus estrellas.

Vinicius no llega a esta negociación con las manos vacías. Su impacto en el Real Madrid ha sido brutal: desde su llegada en 2018, ha marcado más de 80 goles y ha sido clave en tres Champions League. En la temporada 2024-2025, pese a las críticas por su irregularidad, sus regates endiablados y asistencias siguen siendo el arma letal del ataque blanco. El brasileño se siente infravalorado al ganar actualmente unos 10 millones netos, la mitad de lo que cobra el francés recién llegado. Exigir más que Mbappé no es solo cuestión de dinero; es un grito por reconocimiento como el verdadero heredero de Cristiano Ronaldo en el Bernabéu.

La sorpresa de la respuesta de Pérez radica en su tono ultimátum. Fuentes cercanas al club revelan que el presidente está dispuesto a poner a Vinicius en el mercado si no hay acuerdo antes del verano de 2026. Arabia Saudí ya ha sondeado al jugador con ofertas astronómicas de hasta 200 millones de euros por traspaso, y Pérez no descarta venderlo para financiar fichajes como Erling Haaland. Esta dureza contrasta con el cariño paternal que Pérez ha mostrado hacia Vinicius en el pasado, apodándolo “el futuro del Madrid”. Ahora, el mensaje es claro: nadie está por encima del club.

El contexto de esta disputa salarial se complica con las fricciones deportivas. Bajo la dirección de Xabi Alonso, nuevo entrenador desde 2024, Vinicius ha chocado con el técnico por decisiones tácticas. En el último Clásico contra el Barcelona, el brasileño fue sustituido en el minuto 72 y reaccionó con visible enfado, lo que derivó en una disculpa privada a Pérez. Según The Athletic, Vinicius ha comunicado directamente al presidente que no renovará mientras su relación con Alonso siga tensa. El estilo disciplinado del exjugador del Madrid choca con la libertad creativa que Vinicius necesita para brillar.

Pérez, astuto negociador, ha sorprendido al no ceder ni un ápice en lo económico, pero ha abierto la puerta a mediaciones internas. Juni Calafat, responsable del scouting brasileño, mantiene una relación cercana con el jugador y podría ser clave para reconducir el diálogo. El club confía en que los buenos resultados, como una posible Supercopa en diciembre, suavicen las tensiones. Sin embargo, la directiva sabe que ignorar las demandas podría desatar un éxodo: Jude Bellingham, que gana 15 millones, ya murmura sobre paridad salarial si Vinicius se va.

Los aficionados madridistas están divididos ante esta saga. En redes sociales, #ViniMVP inunda las tendencias, con miles defendiendo al brasileño como el alma del equipo. “Sin Vinicius, el Madrid pierde su magia”, tuitea un seguidor. Otros apoyan a Pérez: “Es hora de que las estrellas entiendan que el club no es un cajero automático”. Esta polarización refleja el dilema del Real Madrid moderno: equilibrar ambición deportiva con sostenibilidad financiera en una era de supercontratos.

La prensa española no da tregua. Marca y AS dedican portadas enteras al “culebrón Vinicius”, especulando con un posible trueque por Haaland. En Brasil, Globo Esporte califica la respuesta de Pérez como “un bofetón al orgullo nacional”. Mientras, Mbappé guarda silencio, pero su presencia como el mejor pagado agrava el malestar. El francés, con su prima de fichaje diluida en el contrato, percibe efectivamente 30 millones, cifra que Vinicius ve como un techo injusto para su contribución histórica.

Pérez ha jugado sus cartas con maestría al sorprender con esta intransigencia. No es solo una cuestión de euros; es una declaración de principios. El presidente recuerda lecciones pasadas, como la salida de Di Stéfano o Ronaldo, donde el club sobrevivió y se fortaleció. “Vinicius es familia, pero el Madrid es eterno”, habría confidenciado a allegados. Esta respuesta ha calmado a los accionistas preocupados por el Fair Play Financiero de La Liga, pero ha encendido alarmas en el vestuario.

¿Qué futuro espera a Vinicius? Si las negociaciones no avanzan, el brasileño podría forzar una salida en 2026, con el PSG o el Manchester City al acecho. Sin embargo, su corazón late por el blanco: “Sueño con ganar todo aquí”, declaró recientemente. Pérez, consciente de ello, podría elevar la oferta a 25 millones con variables por títulos, un guiño sutil sin romper la jerarquía. La sorpresa de su respuesta inicial ha servido para tantear el terreno y fortalecer su posición.

En el horizonte, el Mundial de Clubes en junio de 2025 podría ser el catalizador. Un Vinicius estelar en Qatar, junto a Mbappé, recordaría a Pérez por qué invertir en él. Pero si las tensiones con Alonso persisten, el adiós sería un terremoto. Los madridistas rezan por un final feliz, pero la realidad dicta que en el fútbol, los sueños tienen precio. Esta negociación no solo define el futuro de un jugador; moldea la identidad del Real Madrid en la próxima década.

Mientras el Bernabéu espera, una cosa es segura: la audacia de Vinicius y la frialdad de Pérez han convertido esta historia en el culebrón del año. El fútbol, al fin y al cabo, no es solo goles; es drama, ambición y, sobre todo, sorpresas que nadie ve venir.

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